miércoles, 29 de agosto de 2018

Por qué el mundo no existe

Markus Gabriel "Por qué el mundo no existe"

¿A dónde nos lleva Gabriel enfrentándose a la idea de “Mundo”? A evitar los fetichismos y las superverdades, para empezar. En su capítulo sobre la televisión, habla de las series que tratan de nada, sólo de sí mismas. Los campos de sentido le sirven como construcción ontológica para evitar el caos de los perspectivismos.

Es posible que el mundo tal como queda tras el paso de Gabriel no sea más cierto que los mundos que han creado otros filósofos, pero lo que no cabe duda es que es mucho más divertido.

«Si imaginamos el mundo como algo de lo que nos podemos hacer una imagen, con esa metáfora ya hemos asumido que nos hallamos frente al mundo, fuera de él, y que la imagen que nos hacemos de él debería poder compararse con el mundo mismo»

«El fetichismo señala un objeto como la fuente de todo y trata de desarrollar a partir de él el modelo de identidad que todo las personas deben seguir. En ello sólo es superficialmente decisivo si se trata de adorar a Dios o al Big Bang.»


Malevich hace de ese vaciamiento del mundo un efecto importante de su pintura, un fenómeno al que solo se accede cuando percibes que esa obra aparentemente sin objetos es en realidad una obra sobre la objetividad, que se sitúa entre el mundo y nosotros.
“Todo esto sucede porque el mundo es desconocido para el hombre. Si el hombre entendiera el mundo, entonces no habría nada de todo esto, y el hombre no necesitaría hacerse una imagen del mundo. Nos esforzamos sin cesar por determinar lo desconocido y convertir cada fenómeno en «algo» comprensible, cuando el verdadero sentido es el opuesto: todo «Nada» se ha alzado contra todo «Algo». Lo que era «Nada» se convierte en «Todo», y todos los «Algo» se han convertido en «Nada» y siguen siendo «Nada».” (Malevich, Suprematismo)
Normalmente no nos ocupamos del mundo, sino de los objetos. Ni siquiera nos ocupamos explícitamente de la ubicación de los objetos en sus respectivos campos de sentido, sino que simplemente nos los encontramos enfrente. Los objetos están, por tanto, entre nosotros y el mundo, encubren sus campos de sentido, así como el hecho decisivo de que el mundo no existe. Por eso creemos que existe, un error del que nos líbera el arte.
Todo aparece, en última instancia, ante un trasfondo que por sí mismo no emerge. Si percibimos eso, adhiriéndonos por ejemplo al movimiento de ideas que emanan de la obra de Malevich, entendemos que el mundo no existe. El último trasfondo ante el que todo surge, no existe en sí. El Cuadrado negro sobre un fondo blanco nos muestra simbólicamente que cada objeto aparece en un campo de sentido, en el que no aparece sin embargo el trasfondo de ese acontecimiento. por eso en el suprematismo de Malevich no aparece el mundo ordinario. Solo de esa manera alcanza el efecto deseado del vaciado del mundo, liberándonos de la obsesión de que hay un campo de sentido que todo lo abarca y en el que tenemos que integrar todo. Supera así la obligación de la integración que consiste en suponer que hay un solo orden conceptual al que debe someterse todo lo que existe.

lunes, 27 de agosto de 2018

Horizontes de Grandeza


Lecciones de masculinidad

El héroe y antiguo oficial de la marina que viaja hasta Texas para unirse a su prometida se enfrenta a tres retos: recoger la ofensa de los Hannassey que se burlan de él, demostrar que no se asusta ante un potro salvaje y puede domarlo, y pelearse con el capataz del rancho que lo insulta por una excursión que él hizo a las tierras vecinas de los Maragon.

Va a casarse con la rica heredera de un enorme territorio, ¿Está a la altura de la dama? Ella se siente cada vez más decepcionada. El amante falla en las tres pruebas; pero sólo falla en público. Cuando está a solas, doma al potro, compra el rancho de los Maragon para ella y despierta al capataz para enzarzarse en una pelea de puños interminable.

La película es un manual para héroes discretos, una loa a aquellos que huyen de la fanfarronería.

El telón de fondo de este manual de masculinidad es la guerra sin cuartel de dos familias: los Hannassey que viven en un desfiladero con gran austeridad y unos hijos maleducados y los Terrill, que pretenden encarnar a la buena sociedad pero carecen del nivel moral que hace falta para serlo.

James McKay, el marinero, es una lección tanto para su prometida que no sabe entenderlo, como para los patriarcas de ambas familias enfrentadas. Es el hombre de principios, el caballero en el que Rufus Hannassey (Burl Ives inigualable), siempre soñó que llegara a convertirse su hijo.


lunes, 30 de julio de 2018

Principiantes

Este es mi verano de textos no profesionales. No paro de leer textos sin publicar. ¿En qué se distinguen de los profesionales? Yo diría que en el foco. El amateur piensa que todas las miradas están clavadas en él, igual que un orador nervioso. El escritor con oficio sabe que el foco está en lo que cuenta, no en sí mismo. El verdadero maestro va un paso más lejos, sabe que el tema es una mera excusa, sabe que el objetivo es la mente del que lee, del que escucha.

lunes, 2 de mayo de 2016

Trumbo


La primera enmienda de la constitución de EEUU prohíbe coartar la libertad de culto y la libertad de expresión. Después de la Segunda Guerra Mundial A McCarthy y sus seguidores les pareció menos importante este detalle de la constitución de los EEUU que la lucha contra el comunismo. A esa época se le llama gráficamente «La Caza de Brujas».

Cuando el poder se salta las reglas del juego que él mismo ha puesto, siempre hay que esperar que haya víctimas. El guionista Dalton Trumbo fue uno de los muchos que pagaron el despropósito y fue a la cárcel para lección y escarmiento de sus seguidores.

Dice Marco Aurelio que no debemos temer ningún mal que nos cause dolor, sino solo aquellos que nos hagan más viles. ¿Cómo explicar a un espectador el horror de los que fueron obligados a la delación de sus camaradas?

La película es un retrato esa y otras degradaciones. No vale tanto para mostrar el horror de esa época lamentable cuanto para entender  la conexión entre ideas y títulos que antes parecían tan dispersos como “Vacaciones en Roma” “Éxodo” y “Espartaco” y que ahora componen un argumento, y forman parte de una sola tragedia, la del calvario de Dalton Trumbo.

A veces uno interpreta una película desde la propia experiencia, desde su trastienda; y no sabe cual fue la experiencia desde la cual fue compuesta. Cuánto no daríamos por saber que experiencia de Kafka le llevó a componer algunos de sus relatos. Alguna de esas trastiendas, observa Borges al hablar de Whitman, podrían decepcionarnos. Otras, como esta que hay en Truman, puede enriquecer su obra indefinidamente.





Rotten Tomatoes | IMDBFilm Affinity | La Butaca | Juan Manuel González (Libertad Digital) | Elizabeth Day (The Guardian) | Wikipedia |

domingo, 24 de mayo de 2015

Un viejo que leía novelas de amor

Los shuar viven en la selva, son parte la selva, y están en equilibrio con la naturaleza. Ellos usan los recursos para curar enfermedades, para vivir, y no la destruyen. Cuando han vivido en un área mucho tiempo se marchan para dejar que la naturaleza se regenere. La civilización, por el contrario, vive en el pueblo. El alcalde viste botas que le impiden caminar y mucho menos cazar, los americanos vienen a explotar el petróleo, cargan fusiles llenos de balas que destruyen el equilibrio de la selva.

“Un viejo que leía” novelas de amor trata de dos civilizaciones, la que convive en equilibrio con el mundo natural, la de los shuar, y la que lo explota con avaricia. Occidente es el ansia inútil de acaparar.

El protagonista vive a medio camino entre las dos civilizaciones. Antonio José Bolivar Proaño procede de la civilización pero no se ha manchado con ella, se fue a vivir a la selva con su esposa y después de un sinfín de ordalías, ella murió. Él sobrevivió a una mordedura de serpiente y los shuar lo adoptaron. Así llegó a ser parte de la selva, como un shuar.

Leyendo la novela desde Europa uno podría sentir que el propio lector, el consumidor de ficciones, pertenece a ese mundo destructor. Nosotros, los lectores, somos el mal. Pero Sepúlveda encuentra una redención. El anciano que vive y siente la selva, ama, a la vez, otra cosa. Ama las novelas que le traen de occidente, se interroga sobre los canales de Venecia y piensa que cosa es una gran ciudad. Occidente se salva, porque, aunque occidente explota sin cordura los recursos del mundo, es capaz, a la vez, de crear novelas de amor.

domingo, 3 de mayo de 2015

Félix - José (0-1)