viernes, 24 de octubre de 2003

El secuestro extravagante

Medio muerto de inanición, Kermit Kroll entró tambaleándose en el salón de la casa de sus padres quienes le esperaban ansiosos en compañía del inspector Ford.

–Gracias por Pagar el rescate, familia –exclamó Kermit–. Nunca creí salir vivo de allí

–Cuénteme lo que pasó –dijo el inspector Ford.

–Iba hacia el centro para que me ahormasen el sombrero cuando se paró un sedán y dos hombres me preguntaron si quería ver a un caballo que sabía recitar la Declaración de Gettisburg. Contesté que bueno y subí. Luego ya no sé más excepto que me dieron cloroformo y me desperté atado a una silla y con los ojos vendados.

El inspector Ford examinó la nota de rescate: «Queridos mamá y papá: Dejad 50.000 dólares en una bolsa debajo del puente de Decatur Street. Si no hay puente en Decatur Street, por favor construid uno. Me tratan bien, tengo alojamiento y buena comida, aunque ayer por la noche las almejas de lata estaban demasiado cocidas. Enviad el dinero rápidamente, porque si no se sabe de vosotros dentro de varios días, el hombre que ahora me hace la cama me estrangulará. Os quiere, Kermit. P. S. Esto no es una broma. Adjunto una broma para que podáis apreciar la diferencia.»

–¿Se le ocurre alguna idea acerca de dónde le tenían encerrado?

–No. Oía sólo un ruido extraño fuera de la ventana.

–¿Extraño?

–Sí. ¿Conoce el ruido que hace el arenque cuando se le cuenta una mentira?

–Hmmm –murmuró el inspector Ford–. ¿Y cómo consiguió escapar por fin?

–Les dije que quería ir al béisbol, pero que tenía sólo una entrada. Me dijeron que bueno, con la condición de que llevase la venda puesta y prometiera volver a casa antes de medianoche. Así lo hice. Pero al tercer cuarto de hora los Gigantes llevaban mucha ventaja, así que me fui y me vine para acá.

–Muy interesante –exclamó el inspector Ford–. Ahora sé que este secuestro ha sido fingido. Creo que lo ha preparado usted para repartirse el dinero.

¿Cómo lo descubrió el inspector Ford?


[La solución arrastrando el ratón entre las dos almohadillas]
#Aunque Kermit Kroll vivía aún con sus padres, éstos contaban ochenta años y él sesenta. Unos secuestradores de verdad jamás raptarían a un niño de sesenta años, ya que no tiene sentido.#

Sin Plumas. Woody Allen.