lunes, 11 de abril de 2005

El héroe pasivo

Andrés Hurtado, el protagonista de “El árbol de la ciencia” tiene mucho en común con Baroja. Hurtado juzga lo que le ocurre con la mirada y la repulsión del propio Baroja. La vida de la facultad, la vecindad de las Minglanillas, su propia familia, Valencia, Alcolea. Todo cae bajo el desprecio y el recelo de su mirada. Al principio, Andrés parece un rebelde, un hombre sensible que expresa el malestar de una sociedad. Pero si uno le presta atención puede ver que no existe esa profundidad existencial. Andrés Hurtado es, simplemente, un ser pasivo.

Cuando Andrés puede hacer algo para cambiar lo que ve, cuando puede hacer algo bueno, se abstiene. Su amigo Julio Aracil tiene una novia a la que engaña para divertirse.

A Hurtado no le gustó la casa; aprovecharse, como Julio, de la miseria de la familia para hacer de Niní su querida, con la idea de abandonarla cuando le conviniera, le parecía una mala acción.

Todavía si Andrés no hubiera estado en el secreto de las intenciones de Julio, hubiese ido a casa de doña Leonarda sin molestia; pero tener la seguridad de que un día los amores de su amigo acabarían con una pequeña tragedia de lloros y de lamentos en que doña Leonarda chillaría y a Niní le darían soponcios, era una perspectiva que el disgustaba.

A Andrés le digustaba y le parecía una mala acción, pero no le dijo nada a su amigo.

El primer destino de Andrés como Médico es un pueblo alejado de Madrid que se llama Alcolea. Andrés critica las costumbres del pueblo. Se queja de la dieta, excesivamente carnívora, de la falta de higiene. Critica los dos partidos políticos, la derecha y la izquierda. Pero no está dispuesto a cambiar nada cuando lo invitan a hacerlo.

Los del Centro republicano le habían dicho que diera unas conferencias acerca de la higiene; pero él estaba convencido de que todo aquello era inútil, completamente estéril.

¿Para qué? Sabía que ninguna de estas cosas había de tener eficacia, y prefería no ocuparse de ellas.

Era mucho más eficaz sentirse disgustado, le falta decir.

Pío Baroja. El árbol de la ciencia.

6 comentarios:

Magda dijo...

Hola,

Mira, te dejo este proyecto por si te interesa:

http://culturalibre.org/

Muchos saludos.

Cristina dijo...

Fantástica reseña...

El héroe pasivo, sin embargo, y pese a todo, sigue siendo héroe. Por desgracia conozco a más de uno así.

Es la abulia noventayochista que atacaba a todo bichillo con patas :-)

El lector a la sombra dijo...

Pero Andrés Hurtado era un precursor, como nos dice el propio Baroja. En estos tiempos, en los que las ideologías mueren poco a poco, la figura de Andrés cobra toda su significación.

Pablo de la Rúa dijo...

Andrés Hurtado es un héroe de sí mismo, capaz de extraer una reflexión de la nada. Realmente un genio, su autor.

Pablo de la Rúa.
www.eltragaluz.blogspot.com

Anónimo dijo...

El arbol de la Ciencia no es Andres Hurtado. Lo es todo su elenco de personajes y situaciones que se describen. Si pasivo es Andres, ¿cómo decribiriais a su tio o "padre intelectual"? Quiza hoy dia se esta cayendo en la dinamica USA de historias de buenos y malos, lease activos y pasivos. Andres Hurtado no es al menos un "pasivo agresivo" como decia Woody Allen. Es mas bien espectador sin remedio, ya que nacio...

Anónimo dijo...

Hola. Te invito a pasear por los poemas que he seleccionado en: http://noctambulario.blogspot.com/.Ahí encontarás poesía, sólo poesía universal para noctámbulos. La página la actualizo mensualmente con 11 poemas, así es que podrás leer muchos en los archivos de meses anteriores. Recibe desde ya mi bienvenida.
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